“Energía” viene del latín “energīa” que a su vez viene del griego “ἐνέργεια”, y significa “Eficacia, poder, capacidad o virtud de obrar, transformar y poner en movimiento”. La energía o ki es la realidad básica que subyace a todo lo que existe. Esto significa que si quitamos del Universo todo lo visible (planetas, estrellas, asteroides, polvo...) y todo lo que no podemos ver (gases, agujeros negros...), a pesar de todo, no habría vacío: todo estaría lleno de ki. Al mismo
tiempo, los mismos planetas, estrellas, asteroides, polvo, gases, quásares, agujeros negros, etc. no son más que el resultado de la condensación de esta energía. Nosotros formamos parte de este pack.
Esta visión de la realidad es muy antigua en todo el planeta, era compartida por las antiguas tradiciones de todas las culturas. Con el paso de los siglos, en Occidente tuvo que perderse y ser redescubierto. Gracias a que Einstein lo postuló como parte esencial de su Teoría de la Relatividad General, y a que la Mecánica Cuántica demostró una y otra vez la certeza de este paradigma, la ciencia admitió que las cosas no son tal cual las vemos y las tocamos.
La energía en sí misma es neutra, no es ni buena ni mala, ni positiva ni negativa, y hace que todo tienda al equilibrio. Éste es un pilar fundamental de la sanación: la enfermedad es un desequilibrio producido en el Ser, por lo tanto el paso de ki, al restablecer el equilibrio, sana al Ser.
La energía es magnética: atrae a más energía. Y es eléctrica: se organiza en niveles de complejidad. La energía es fluida, se mueve y vibra. La vibración puede ser más alta o más baja, y puede ser armónica o desarmónica. Si la vibración es más baja la energía tiende a solidificarse, se vuelve más densa. Si la vibración es desarmónica se tiende al desequilibrio y, por ende, a la enfermedad. Si la energía tiene una vibración desarmónica y además densa, cuesta más restablecer el equilibrio. Si la energía se estanca y no puede moverse, tiende a adoptar una vibración desarmónica. El paso de ki neutro lo que hace es movilizar la energía estancada, elevar la vibración de la energía densa, y armonizar la vibración de la energía desarmónica; así, restablece el equilibrio que deriva en salud.
La energía existe en varias dimensiones, realidades o planos al mismo tiempo. Y el Ser Humano, que está hecho de energía, también goza de esta peculiaridad. Éste es otro pilar fundamental de la sanación: es holística, lo que equivale a decir que trata todos los niveles de la persona al mismo tiempo (no sólo lo físico como hace la medicina, no sólo lo psicológico como hace la psicología... sino todo en conjunto de forma global).
Para sostener la vida, el Ser debe mantener su ki en movimiento y en relación directa con su entorno, en nuestro caso, el Universo que nos ampara y la tierra que nos alimenta y nos soporta. Para distribuir esta energía, el ser humano dispone de una red de canales que los yoguis denominan “nadis” y la Medicina Tradicional China define como “mai” (meridianos). Si partimos de la base de la palabra “nadi”, que es “nadh” y que significa “flujo”, no debemos ver a un canal de energía como una tubería que conduce energía, sino más bien como a la propia energía que al distribuirse decide tomar un camino concreto. El canal principal es el Sushumna, que se dispone en línea recta desde la cima de la cabeza hasta la zona perineal (entre el ano y los genitales).
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